y luego recibe lo que da,
nada es más simple,
no hay otra norma:
nada se pierde,
todo se transforma"
Drexler parafraseando al saber infinito
En mi país se les dice pingüinos a los estudiantes secundarios, en analogía al uniforme oscuro y el aglomeramiento tan característico de la especie. Todos hemos sido pingüinos alguna vez. Todos. Si no, ni siquiera estaríamos leyendo esto. No tendríamos cómo juntar las letras para leer una palabra y asi conjugar hasta lo indecible...pero lo que me lleva a escribir este post es que esta bandada actual me tiene en completo asombro porque los pingüinos que se educan (o tratan de hacerlo) en colegios públicos se aburrieron de esperar para que les den las herramientas básicas, de calidad para poder educarse dignamente y reclaman como hace mucho no se escuchaba en estas tierras australes. Reclaman por educación de verdad, solidaria y equivalente. Si La Marcha de los Pingüinos nos decía ya de la fortaleza de estas aves, hoy los Pingüinos escolaris chilensis nos están dando una lección no solo de fortaleza sino de valentía de encarar una verdad social vergonzosa....que no la queramos ver es otra cosa...pero creo que esta vez no podremos enceguecernos porque la fuerza de los pingüinos esta en marcha.
Ya quisieran algunos divos y divas de la música este disco de oro, pero lo cierto es que uno de los pocos mamíferos acreedores de este “galardón” son las ballenas yubartas, quienes son conocidas como las más cantoras de los cetáceos. Su despliegue artístico lo realizan principalmente en las etapas de reproducción (era que no!) y que, con sus casi 30 minutos musicales, es el canto más largo y el más complejo del reino animal.
Esto lo envió el hermano de Pequeño Pez: Véanlo aquí. Es algo así como un Cristal Voyager chico...quizas menos místico que aquel, pero no es menor su mérito, para nada. Además quedo con la sensación que las guitarras y el mar se llevan bien...Que lo disfruten.

Mayo es el mes del mar en nuestro país. Esto ocurre, no a condición inicial del aprecio que podamos tenerle a nuestro extenso territorio marítimo, sino mas bien a causa de un combate naval que para algunos es una hazaña de proporciones, para otros la muestra clara de la costumbre nacional de conmemorar derrotas y para los menos es solo un hecho histórico que no se condice con la inmensidad de las aguas. Lo cierto es que en nuestros colegios el mes entero esta dedicado a girar las cabezas de nuestros niños para mirar al poniente. Así por lo menos era en mis tiempos (no es que tenga tantas décadas, pero para rematar cumplo años en este mes). Recuerdo cómo nos enseñaban acerca de la actividad de los pescadores, los recursos del mar, las millas de territorio marítimo y cómo esperaba con ansiedad la confección del infaltable acuario de caja de zapatos, con pescaditos de papel colgados con hilos de coser y un celofán azul por delante. Notable.


Bucear en patota viene a ser algo asi como la diferencia entre ver uno que otro pescado y ver un cardumen. Hay un éxtasis especial en la compañía de la especie y este fin de semana disfruté de ello como hace tiempo no lo hacía. Por fin se produjo la cita submarina junto a Manatí, Pescao Bloguero y Pasteles de Mar. Esta vez en Algarrobo , con el Sr. Narval y prometiendo repetir el afán de un día dedicado al mar en algún otro fin de semana lunar.
fotografia JP Trenque